jueves, 1 de agosto de 2013

Capítulo 316

Daniela miraba a Alex, tratando de comprender lo que él quería decirle, como si no creyera que un hombre tan apuesto, tan activo, tan sexual, pudiera seguir deseando a una mujer que se veía así...

DANI: No puedes porque estoy gorda y pesada, mejor durmamos (Lo besa) Buenas noches (Se gira)
ALEX: No, señora, nada de eso. No puedo dormir porque pienso todo el tiempo en hacerte el amor. Si, soy un cachondo, un insaciable y si por mí fuera, me la pasaría dentro de ti, haciéndote mía, buscando que gimas, que te enloquezcas, que me desees. Tu cuerpo, es mi templo. Lo era antes y ahora lo es más, porque además de ser hermosa y sexy, tienes a los dos frutos de nuestro amor y te deseo, Dani, quiero más de ti, siempre... (Sale de la cama y se pone del lado de su esposa) Hagamos el amor, mujer mía, te necesito...
DANI: Apaga la luz...
ALEX: ¿Para qué?
DANI: No quiero hacerlo con la luz encendida...
ALEX: Dani, no seas tímida y menos conmigo... (Se mete a la cama por el lado de ella y la besa) Me gusta verte, me excitas
DANI: Por favor...
ALEX: Está bien, hermosa, lo haremos a tu modo... (Va a apagar la luz y cuando vuelve para acostarse, se da el pie contra la pata de la cama) ¡¡Ayyyy!!
DANI: ¿Qué pasó?
ALEX: Nada, nada... (Se pone junto a ella y comienza a acariciar y tocar todo lo que puede) Hagamos el amor, no puedo más, Dani, me estás volviendo loco
DANI: No he hecho nada...
ALEX: Si que lo has hecho, me besaste, me miraste, estás aquí y eso ya me enciende
DANI: Sólo te besé
ALEX: Ya se, me pones fuera de órbita con tus besos
DANI: ¿Fuera de órbita? (Lo besa intensamente)
ALEX: Por completo, Dani, me estás matando
DANI: (Lo besa más) Te amo (Lo vuelve a besar) Nunca dejes amarme, por favor...
ALEX: Ni loco, hermosa, vivo para amarte... (La recuesta y se posiciona) No lo puedo soportar más, Dani, hagamos el amor, por favor, te lo ruego
DANI: Lo estamos haciendo...
ALEX: (Le quita la ropa con tanta urgencia, que la rompe) Voy a explotar...
DANI: Me vas a tener que comprar un pijama nuevo... (Sonríe mientras acaricia todo su cuerpo)
ALEX: Mil pijamas te compro... (Por fin, la penetra. Alex estaba desencajado, muy excitado y se movía eufórico, intentando darle el mayor de los placeres a su esposa. Hablaba jadeando) ¿Estás cómoda así?
DANI: (También jadeaba) Perfectamente bien...
ALEX: (Sentía que se incineraba por ella) ¿Quieres más, Cosita?
DANI: Mucho más, dame todo, amor...
ALEX: (Sale de ella y la hace sentarse sobre él, dándole la espalda, de ese modo podía acariciar absolutamente todo y generar aún más éxtasis en Dani) Si, así, mi amor... (La toma de la cadera, aumentando la velocidad)
DANI: (Gime de placer) Oh si, Cosito, así...
ALEX: (Era muy vehemente en sus movimientos) Me muero por ti, Dani, te estoy haciendo el amor y quiero más
DANI: Yo también quiero más, lo quiero todo de ti (Lo hace salir y se pone frente a él) Házmelo como te gusta... (Lo besa apasionadamente, instándolo a poseerla nuevamente)
ALEX: (Le sonríe con malicia y la acomoda en su posición favorita, penetrando una vez y otra más, hasta que terminan y se acuestan bien. Agitados, exhaustos, felices y más relajados) Ay, mamacita, pagaría lo que fuera porque todos los días pudiéramos tener energías para esto... (La besa) En cuanto nazcan esos dos y pase la cuarentena, te voy a secuestrar y ya vas a ver...
DANI: ¿A dónde me vas a secuestrar?
ALEX: No se, lo único que te digo, es que sea el sitio que esa, no pienso dejarte salir de la cama. Es más, voy a llevar comida hecha, cuestión que sólo te levantes para ir al baño y hasta ahí te voy a seguir. Te voy a hacer todo y más...
DANI: (Sonríe) No digas más, eso está hecho...
ALEX: ¿Te cuento un secreto? El otro día, en la empresa, tuve un sueño erótico contigo. ¿Recuerdas que bajé a buscarte y tuvimos un rapidito?
DANI: Ajá… ¿Qué sueño?
ALEX: Nada muy loco. Pues, soñé que estábamos en un parque, lleno de gente y que me llevabas a un rincón escondido y me besabas todo, sin detenerte. Cuando me desperté, estaba en la oficina y más que activo, así que fui a ver si tú estabas de ánimos...
DANI: Lo siento...
ALEX: ¿Por?
DANI: Por no haber tenido ánimos...
ALEX: Si tuviste, mi amor. Fue el último día de trabajo, antes de venirnos y, ¿sabes qué? Aunque fue fugaz, me fascinó. (Se ríe) Otra vez soñé que lo hacíamos en una nave espacial...
DANI: ¿En una nave espacial?
ALEX: Si, jajajaja, una locura. Creo que habíamos visto una película de esas que viajan a la luna y se ve que me quedó la idea. (La besa de nuevo) Honestamente, siempre estoy pensando en cómo complacerte, satisfacerte íntimamente...
DANI: Yo he pensado en varias cosas, pero serán sorpresa...
ALEX: Uuuuyyy... Nada, pues, quiero de nuevo, así que, Cosita, ¡véngase pa acá!
DANI: ¿Otra vez? (Sonríe)
ALEX: ¡Claro! (Más besos, por todos lados y va bajando)
DANI: Mmmm... Nunca pensé tener un marido así de fogoso...
ALEX: Pero lo tienes... (Enfoca sus labios a la zona más sensible de Dani y con las manos, le acaricia los senos, que debido al embarazo, estaban mucho más receptores al contacto)
DANI: (Gime) Me encanta

Alex sigue hasta que Dani llega al clímax, luego, la penetra y vuelven a hacer el amor hasta que, finalmente, se quedan dormidos. Al otro día, se preparan todos y salen hacia el hospital. Gabo y Jana entrarían junto a Alex a ver a Maru primero, porque el enano tenía entrenamiento y en el mismo predio, existían actividades recreativas para los demás niños y Jana se había inscrito para poder participar en la porra. De ese modo, la pequeña alentaría a la mini selección de fútbol. Ambos niños llenaron de besos a su tía y se quedaron embobados al ver a Victoria, aunque fuera detrás del vidrio. Una vez que ellos tres se fueron, Julián y Dani, se quedaron con Maru y Bautista

JULIÁN: ¿Cómo te sientes, niñita?
DANI: ¿No la ves, Juli? Está divina
BAUTISTA: (Con Lu en brazos) Mis mujeres son hermosas y están radiantes las tres...
MARU: Lo dirás por tus hijas, Chocolate, porque lo que es tu esposa, de radiante, no tiene nada. No quiero ni pensar en cómo me veo
BAUTISTA: Te ves hermosa, mi amor, ¿verdad, princesa?
LUCÍA: (Mira a su madre) Mami innnndaaa... ¿Y panchita?
BAUTISTA: ¿Ves? Te lo dice tu hija, te ves hermosa (Mira a su pequeña) Mami no tiene pancita porque ya nació tu hermanita
LUCÍA: ¿Vitora no ta panchita?
MARU: No, Lu, Victoria está durmiendo en una cunita
LUCÍA: No panchita, mumí cunita... (Se queda tranquila)
MARU: Dani, ¿durmió bien?
DANI: Más o menos ¿verdad, Lu? Se despertó dos veces en la noche y no quería dormir, pero al final, se rindió y durmió con Jana y Gabo.
LUCÍA: ¡Nana, Babo mumí!
JULIÁN: Cuando llegué, Alejandro estaba meciéndola, pero esta niña se espabila por cualquier cosa
BAUTISTA: Con la única que se duerme sin problemas, es con mi suegra. Al resto del mundo, le da toda la lata
MARU: Menos a mí, jajajaja
DANI: Eso es obvio, Muni
MARU: Ni tan obvio, con Bautista no se queda
BAUTISTA: Para nada. Aunque conmigo, al menos, no llora. El otro día, se la llevó Tami para pasear con ella y Tina y tuvo que volver a traerla, no había modo de calmarla
DANI: Esta niña es muy lista...
MARU: Es una loquita... ¿Vienes con mami, bebé?
LUCÍA: ¡¡Shi!! (Bau se la da a Maru y la pequeña se acomoda en sus brazos, se mete el dedo a la boca y se duerme)
MARU: La magia de una madre...
DANI: Parece mentira...
BAUTISTA: Pero es verdad...
JULIÁN: A tu marido le hubiera servido esa magia anoche, primita, ¿no? Jajajaja...
BAUTISTA: ¿Tanto?
JULIÁN: Le hubieras visto las ojeras, jajajaja
DANI: Si, pero sacamos algo bueno de eso...
MARU: ¿Qué, Muni?
DANI: Mejor dicho, dos cosas buenas (Sonríe) Una fue que pudimos practicar para cuando lleguen estos dos
MARU: ¿Y la otra?
DANI: La otra es que tengo un marido espectacular
BAUTISTA: Jajajaja, mejor deja la preguntadera, mi amor y a ver si dices algo como eso de mí, eh
MARU: ¿Más espectacular que tú, Chocolate? Ese hombre no existe. Ni mi hermano es así
JULIÁN: Oye, mocosita, estoy aquí
MARU: Lo se, ¿qué con eso?
DANI: Permíteme que lo dude, Munita, jajajaja
BAUTISTA: ¡¡Oye, Danielita!!
DANI: Nada de "Danielita", dudo que ningún Zavala sea más espectacular que otro, están cortados por el mismo patrón
JULIÁN: Gracias por la parte que me toca...
MARU: ¡Ay, no! No empiecen con esas burradas. Dejen a la mujer en paz y ya. Chocolate, ¿me harías un favor?
DANI: Juli, tú eres de otro planeta, jajajaja
BAUTISTA: Dime, amor…
MARU: Tengo hambre, pero la comida de aquí es espantosa. ¡Nunca voy a entender eso! Se supone que los enfermos tienen que alimentarse bien y dan una comida HORRIBLE... ¿Me traes algo?
BAUTISTA: Por supuesto (Le da un beso) No me tardo (La besa de nuevo) Cuñado, ¿me acompañas?
JULIÁN: Claro. ¿Quieres algo, Dani?
DANI: No, gracias...

Una vez que los hombres salieron a comprar, las mujeres se pusieron a hablar de cosas más privadas y entre primas, no había secretos

MARU: Entonces, Munita cachonda, ¿con Alex todo bien?
DANI: Mejor que bien (Sonríe)
MARU: Mmm, esa sonrisita, jajajaja... ¿Ya se te fueron las cucarachitas de la cabeza?
DANI: No
MARU: Es que tienes que entender, Dani, que por más que tú te veas fea, cosa que no eres, él no te ve así. Créeme, lo aprendí a la mala.
DANI: (La mira) ¿Cuándo lo aprendiste?
MARU: Cuando me separé de mi marido, ¿no te acuerdas? Mira, primita, la cuestión es así. A nosotras, nos parece que somos unos elefantes y a ellos, les parece que somos unas diosas del Olimpo, que, además de ser hermosas, llevamos a sus hijos dentro de nosotras. Es algo muy de algunos hombres. Dime algo, Dani, cuando Alex estuvo internado, por su cirugía y estaba lleno de tubos, pálido y flaco, ¿a ti te dejó de gustar?
DANI: No
MARU: Pues, ahí tienes. Niña, tú eres una mujer más que hermosa y esos kilos de más, no lo cambian. Y Alex te ama con locura, cosa que te hace aún más bella a sus ojos. No le des tanta lata con eso, déjalo amarte. ¿Acaso él hizo algo para que sintieras que no le gustas?
DANI: No, pero no estoy acostumbrada a esto...
MARU: Daniela Victoria Villalta Burak, ¿eres de Marte en vez de Venus? Acostúmbrate al amor del bueno y acaba con el jaleo, por Dios. Estás junto a un buen hombre, se aman profundamente y él se desvive por ti, como tú te desvives por él. ¿Puedes dejar de ver lo malo en todo y gozar de lo bueno? A veces, te juro, que te desgreñaría...
DANI: Gracias...
MARU: ¿Por qué? ¿Por amenazarte?
DANI: Si (Sonríe)
MARU: ¡De nada! Cuando quieras, boba, jajajaja... (Se mueve despacio, para no despertar a Lucía, quien dormía como un oso) Esta niña es muy mañosita, eh. A propósito, no me has dicho si te gustó el nombre de la otra princesita
DANI: Me encanta
MARU: Me alegro, ya que se lo puse por ti. Dani, disfruta de ser feliz y ya, no te ahogues en un vaso de agua...
ALEX: (Golpea) ¿Se puede?
DANI: Claro, mi amorcito
ALEX: (Entra, con un ramo de flores) Buenas... (Beso a Dani) Amor... (Se acerca a Maru y después de besarle la frente, le entrega las rosas) Ya puedo felicitarte... (Mira a Lucía) ¿Se duerme ahora?
DANI: Se durmió tan sólo al caer en brazos de su mamá (Sonríe)
ALEX: Ya veo... (Se sienta junto a su esposa) Y a usted, le traje esto... (Saca de una bolsita, un pote de arroz con leche)
DANI: Mmmmm, qué bueno. Gracias, mi amor
ALEX: Es que no desayunaste bien, Dani y eso no tiene que suceder, ¿verdad, Maru?
MARU: Completamente, Munito...
ALEX: Jejejeje, me dijo Munito, eh...
DANI: Si así te dijo, te lo has ganado, ¿no, Muni?
MARU: Obviamente...
ALEX: Y se agradece, primita... (Pico a Dani) Cambiando de tema, ¿sabes quién viajó hasta aquí para ver a su gran mejor amigo de todo el mundo? El mismísimo Mateo, amor. Resulta que los abuelos maternos viven en Málaga, así que la mamá lo retiró de la escuela antes de tiempo y se lo trajo. Después de todo lo que han pasado, la verdad que se merecen estar en paz
DANI: Y si... ¿Gabriel ya lo vio?
ALEX: Si e imagina cómo se puso.
MARU: ¿Quién es Mateo y qué le pasó?
ALEX: Mateo es el mejor amigo de Gabriel desde jardín de niños y el año pasado, se supo que su padre tenía una familia aparte. Otra mujer y más hijos. Fue muy duro. La mamá de Mateo, acababa de tener una bebita.
MARU: ¡Reverendo hijo de p...!
ALEX: ¡¡Tranquila, prima!!
DANI: Sí, Muni eso mismo, pero mi amorcito los ayudó con todo (Lo besa) Me sorprende que haya hombres así...

Capítulo 315

Sin darse cuenta, Tamara había dado pie a una confesión por parte de su esposo. Tincho, la miró y comenzó a reírse…

MARTÍN: Jajajaja, ¡si te cargué a ti también, Mocosita hermosa!
TAMI: ¿A mí? Nunca fui a tu casa y cuando me emborrachaba, no estabas en la mía...
MARTÍN: Te equivocas, mamasita...
LUCÍA: Además, cuñada, tú siempre querías que mi hermano te cargara, o mejor dicho, que descargara contigo, jajajaja
TAMI: En eso tienes razón, cuñis (Mira a su esposo) ¿Cómo que me equivoco?
MARTÍN: Una vez, te encontré en muuuuy mal estado, en una fiesta y te llevé a lo oscurito...
TAMI: ¿Y?
MARTÍN: ¿No te imaginas?
TAMI: No...
MARTÍN: Pues, bueno... ¡Nada, mi amor! Tu hermano te estaba buscando, enojado contigo, no se por qué, no lo recuerdo ahora y te escondí para que no te encontrara. Cuando pude, te saqué de ahí y te llevé a tu casa. Titán me ayudó. Cuando Alex volvió, tú dormías como un ángel... ¡Ya recordé! Estaba muerto del coraje porque esa fiesta la había hecho un tipejo que él detestaba, ¿cómo era que se llamaba?
TAMI: Enrique Valbuena ¿Te acuerdas de él, Lu? Era un papacito...
LUCÍA: ¡¡Ufffffffff!!
MARTÍN: Pues, ese "papacito", para que se enteren, par de hormonales, era un desgraciado. Alejo estuvo a punto de matarlo a golpes.
TAMI: Lo sabíamos, pero eso no quitaba que fuera un papacito...
MARTÍN: Ajá...
TAMI: (Mira a su cuñada y le guiña un ojo) ¿Qué pasa, mi amor?
MARTÍN: Nada...
TAMI: ¿Seguro?
MARTÍN: (La mira) Si (Aparca frente a la farmacia)
TAMI: (Martín sale del coche) Se enojó tu hermano...
LUCÍA: No creo, no le gustó el comentario, eso si, pero enojado no está
TAMI: Ya veremos (Sonríe) Es un poco celoso, pero me encanta...
LUCÍA: ¿Un poco? Es insoportable... Aunque tengo que reconocer que tiene buen ojo, cuando alguno de mis pretendientes no le gusta, le da en el blanco. No se lo vayas a decir, eh, porque va a andar queriendo elegirme el novio...
TAMI: Soy una tumba...
LUCÍA: Gracias... Me contó que ya nació la hija de tu primo y que fue prematura. ¿Cómo está la bebé?
TAMI: Está bien, pero tiene que estar unos días en la incubadora
LUCÍA: ¿Nació con mucho tiempo de anticipación?
MARTINA: (Semi dormida) Hambita, mami...
TAMI: Espera, Lu (Le da la teta a Martina) Dos meses de antelación, pero la bebé está perfecta y la mamá también, gracias a Dios...
LUCÍA: ¿Se sabe por qué se adelantó?
TAMI: Por culpa de mi primo (Le cuenta todo) Y, conociéndola, seguro se puso histérica
LUCÍA: Es que hay chistes que no se hacen y menos a una embarazada...
MARTÍN: (Vuelve y mira a su hija) ¿Se despertó con hambre? Es un barril sin fondo, no para de comer, jajajaja
LUCIA: Tuvo a quién salir, así que ni te quejes, jajajaja
MARTÍN: No me quejo... (Besa a Tami y le habla bajito) Aunque si me da envidia...
TAMI: (Sonríe) Nunca te quejas de nada...
MARTÍN: Te amo, Mocosa chistosa
TAMI: Y yo a ti, precioso
LUCÍA: Y yo los amo también, pero si no me acuesto en los próximos cinco minutos, alguien se va a quedar sin su amigo inseparable
TAMI: Uy, no, mi amor, ¡apúrale!

Mientras tanto, en Málaga, Julián llegaba a la casa que su prima alquilaba y estaba un poco ofuscado, porque en el hospital no lo habían dejado entrar a ver a su hermana. Aunque si pudo ver a Victoria y eso lo sosegaba un poco. Alex le abrió, mientras calmaba a Lucía, que no conciliaba del todo el sueño, ya que eran muy pocas las veces que dormía sin su mamá y solo con su abuela Clara, se quedaba tranquila.

ALEX: Pasa, Julián, ¿cómo estás?
JULIÁN: Más o menos... Gracias por recibirme
ALEX: Por favor, somos familia, ¿no? ¿Comiste algo? (Mecía a su ahijada, con toda la ternura) Lu, preciosa, mira quién está aquí...
LUCÍA: (Adormilada, mira al hermano de su mamá, quien le sonreía) ¡Tío Julán! (Le estira los brazos)
ALEX: Lu, habla bajito que todos duermen
LUCÍA: Shi, Tato...
JULIÁN: Hola, mi princesa, ¿aún no te duermes?
LUCÍA: (Niega con la cabeza) Quiedo a mamita...
JULIÁN: ¿Por qué no duermes con tía Dani? Ella es como tu mamita...
LUCÍA: Nani mumí adiba...
ALEX: ¿Quieres que te lleve, hermosa?
LUCÍA: Shi...
ALEX: Dale un besote al tío Julián
LUCÍA: (Lo hace) Ta buevo, tío Julán, mamo mumí...
JULIÁN: Ve a dormir con Dani, que descanses, preciosa
ALEX: Tu cuarto está por ahí, es la primera puerta. En un minuto regreso...
JULIÁN: Está bien y gracias de nuevo
ALEX: (Asiente y sube. Cuando acuesta a la niña, Daniela se despierta) Shhh, sigue durmiendo, amor. Yo hablo un segundo con tu primo y vuelvo con las dos
DANI: Bueno, pero no te tardes...
ALEX: (Le da un beso con lengüita) No lo hago, cielo...
LUCÍA: (Más dormida que despierta) Nani mía... (Se duerme)
ALEX: Esta niña te ama como loca, amor, ¿te diste cuenta?
DANI: Si (Sonríe) Yo también la amo a ella...
ALEX: Lo se de sobra y no me quiero imaginar lo que va a ser cuando lleguen los melli, Lucía y Tina se van a enloquecer... (Otro beso) Igual, yo te amo más. Voy a ver al "tío Julán"
DANI: Ve...
ALEX: (Baja y va hasta la recámara. Golpea) ¿Se puede? ¿Estás decente?
JULIÁN: Si, pasa
ALEX: ¿Tienes hambre? Me dijo Bau que no pudiste ver a Maru, pero mañana ya podrás, hay que aguantarse, ¡ni modo!
JULIÁN: Si, no pude verla, pero al menos vi a mi preciosa sobrina
ALEX: Es muy bella, una cosita divina... Oye, no te lo tomes a mal, pero desde que llegó tu hermana que no duermo, prácticamente. Si tienes hambre, la heladera está llena y como ves, tienes baño privado, así que puedas ducharte o hacer lo que quieras, estás en tu casa
JULIÁN: Me imagino, ve a descansar tranquilo, yo voy a hacer lo mismo
ALEX: Hasta mañana... (Sube y, de nuevo, Lu estaba despierta) ¿Qué pasa, princesa? ¿Por qué no te duermes bien?
DANI: No puede, tráele su osito
ALEX: (Va al cuarto donde dormían los dos niños más grandes y coge el osito. Regresa y se lo entrega a Lucía) Aquí tienes a Carlota, enana
LUCÍA: Upita, Tato, Calota y Luchi...
ALEX: (La alza) Ven, mi vida... (Comienza a caminar de un lado a otro, meciéndola)
DANI: Duerme, Luci, duerme
ALEX: Trata de dormir tú, Dani, yo me quedo con ella
LUCÍA: Mumí Nana y Babo, tío...
DANI: Ve y acuéstala con los niños...
ALEX: (Asiente y va al cuarto) Ahora, si, Lu, tienes que dormir
LUCÍA: Shi... (Abraza a Carlota) Amo, tío
ALEX: Y yo a ti... (Se queda hasta que la niña se duerme del todo y vuelve a su alcoba) Por fin...
DANI: ¿Ya se durmió?
ALEX: Se metió el dedo en la boca, así que diría que si, amor... (Se acuesta) Es dura para conciliar el sueño...
DANI: ¿Crees que estos nos den tanta lata?
ALEX: (Le acaricia el vientre) ¡Son dos, amor! Seguro que será el doble de trabajo
DANI: La que nos espera...
ALEX: (Sigue acariciando) El embarazo te ha embellecido, no se cómo explicarte, pero te veo más hermosa que nunca
DANI: Yo me veo más gorda y nada sexy...
ALEX: ¿De verdad? Pues, déjame decirte que estás viendo cualquier cosa, mamacita, porque estás más bella que cuando te conocí...
DANI: El matrimonio me favorece...
ALEX: El tiempo, Dani, yo te miro y no me creo que seas mía y que me ames, te lo juro.
DANI: Lo mismo me pasa a mí
ALEX: (La besa) Eso es amorrrrr, jajajaja...
DANI: Del bueno (Sonríe)
ALEX: Entonces, duerme, hermosa... (La acurruca junto a él)
DANI: Sólo duermo si lo haces tú también...
ALEX: La enana me espabiló un poco, pero me quedo aquí, contigo, mimándote...
DANI: No me sirve...
ALEX: Pero, no tengo sueño, cielo, ¿qué hago?
DANI: Nada, déjalo, buenas noches...
ALEX: ¿Por qué te enojas?
DANI: No estoy enojada, buenas noches...
ALEX: (La suelta) Se nota que no estás enojada... (Se levanta y se pone la bata) Voy a prepararme un te de tilo, a ver si me ayuda
DANI: ¿Por qué te vas?
ALEX: Porque quiero hacerme un te, Dani, te lo acabo de decir
DANI: Vale, ve (Le vuelve a dar la espalda)
ALEX: Cuando te pones así, la verdad que no se puede contigo...
DANI: ¿Así, cómo? No me puse de ninguna manera, Alejandro, buenas noches...
ALEX: Ajá y yo soy Gardel, Daniela... (Cierra la puerta y se va)
DANI: Nunca duerme conmigo, se queda despierto aún cuando yo duermo o cuando piensa que duermo y sale de la cama, ¿qué lo perturba tanto?
ALEX: (En la cocina) No ni que fuera un agravio desvelarse y querer un te. Le dije que me quedaba y no quiso, pero es más fácil echarme la culpa y enojarse...
JULIÁN: (Entra) ¿Qué te pasa, hombre? ¿Estás loco o te gusta hablar solo?
ALEX: Lucía no se dormía y me desvelé por quedarme con ella
JULIÁN: ¿Y por eso hablas solo?
ALEX: No, eso es porque si estoy loco... ¿Quieres un te?
JULIÁN: No, gracias, vine por un poco de agua
ALEX: Ok...
JULIÁN: ¿Te pasa algo más?
ALEX: Discutí con tu prima... Te pregunto una cosa, Julián, a ver si me ayudas. ¿Cuándo tu esposa estaba embarazada te volvía muy loco o era tranquila?
JULIÁN: Me volvía loco de remate con sus cambios de humor, se cabreaba por cosas insignificantes y yo me enojaba también. Poco a poco fui comprendiendo, gracias a una amiga
ALEX: Dani no es así, al contrario, es muy tranquila, salvo raras ocasiones, se la pasa de buen humor, pero se encapricha con bobadas. Por ejemplo ahora, le dije que no tenía sueño, pero que me quedaba con ella y se enojó.
JULIÁN: Eso es por el embarazo. Todo te afecta mucho más de lo normal, parece mentira, pero experimenté la sensación. La amiga que te comenté antes, es matrona, así que le pedí ayuda y lo que hizo, fue hacerme pasar por los síntomas del embarazo. Uno de ellos, es la pesadez. Me puso una barriga de unos 6 o 7 meses y me hizo hacer una serie de actividades cotidianas. Me fue imposible, me sentía súper pesado y sin ganas de nada. Esa fue mi experiencia, no la tuya, deberías vivir una igual, a lo mejor entenderías más a mi prima
ALEX: Entiendo a Dani, Julián... (Lo mira) Te voy a contar algo que ni ella sabe, ¿puedo contar con tu discreción? (Julián asiente) Cuando mi ex esposa quedó embarazada, sufrió de algo llamado “antropofobia”, que es miedo a la gente. Había días en los que estaba muy bien, pero en general, se la pasaba sola, de mal humor y se ponía intratable. Nunca pudo compartir su embarazo conmigo y apenas si me dirigía la palabra. Para tratar de comprender lo que le pasaba, acudí a un psiquiatra y como a ti te pusieron esa panza, a mí, me hicieron enfrentarme a ciertas fobias que tengo y bueno, algo entendí. De todos modos, no se, sólo quiero que Daniela esté feliz, cómoda, que sienta que estoy a su lado, cuidándola...
JULIÁN: Tú lo has dicho, tu ex mujer sufrió antropofobia, Dani sólo sufre el embarazo y la impotencia de verse cada día más gorda y más pesada, cansada, no es lo mismo...
ALEX: (Bufa) Supongo que no... Gracias por la charla, que descanses...
JULIÁN: Intenta hacer lo mismo (Sonríe y se va a su cuarto)
ALEX: (Sube y Dani parecía dormida. Deja el te en su mesita de noche y se mete a la cama, abrazándola, pero con cuidado de no despertarla) Ay, Cosita, sólo quería quedarme así, nada más. ¿Por qué siempre terminamos discutiendo?
DANI: No lo se...
ALEX: ¿Te desperté? No quise hacerlo, lo siento
DANI: No, estaba despierta
ALEX: Igualmente, lo siento, no me gusta pelear y menos por bobadas
DANI: No, perdóname tú, no debí ponerme como me puse, lo siento...
ALEX: Tú tienes permitido ponerte cómo te de la gana, soy yo quien debe tener más paciencia. Al fin que tu cuerpo está revolucionado y son mis hijos los responsables de eso. (Se mueve para poder verla a los ojos) Para ti es nuevo eso de no estar sola en el embarazo y para mí es nuevo poder compartirlo, también me cuesta, Dani.
DANI: Lo se, por eso te pido perdón...
ALEX: (Le da un besito) Nos perdonamos los dos y ya, ¿si? ¿Quieres un poco de te?
DANI: No, gracias (Lo besa) Estamos perdonados
ALEX: (Sonríe) Exacto, hermosa, perdonados... (Más besos) Mmm, mejor, la dejamos aquí, porque si te sigo besando, ya no me detengo...
DANI: Dime la verdad, ¿todavía me deseas?
ALEX: Mucho, más que antes, ¿lo dudas?
DANI: No se, no me siento sexy, ni me siento mujer para ti...
ALEX: ¡Paparruchadas! Eres la única mujer para mí, no hay, ni habrá otra... (Le toma la mano y la lleva hasta su entrepierna) ¿Ves lo que me haces? Y estás bajo las cobijas, mi amor, sólo unos besitos y yo estoy que me quemo
DANI: Por el hecho de saber que me tienes, por eso te quemas...
ALEX: Estás en un error, es porque no puedo tenerte como quisiera... ¿Por qué te piensas que me cuesta tanto conciliar el sueño?

miércoles, 31 de julio de 2013

Capítulo 314

El celular de Tincho sonó y el pintor atendió. Al escuchar a quien le hablaba, le cambió el gesto drásticamente.

MARTÍN: ¿Dónde? Voy para allá, mamá, no te preocupes. Tú, tranquila, yo me encargo. Si, mamá. Te llamo cuando tenga novedades. Adiós. (Se empieza a vestir) Mi hermana se accidentó, amor, me voy a verla.
TAMI: ¿Lucía?
MARTÍN: Si. Iba en moto con el noviecito ese que tiene y algo les pasó. Llamaron a mamá, pero ella está en Gran Canaria, con Analía, papá y mi hermano. Parece que no es grave, nomás que está sola
TAMI: Voy contigo, déjame llamar a mi mamá
MARTÍN: Anda y mientras, voy preparando la ropa de la dueña de todo... Ven, Tina, vamos a prepararte para ir con la nona Carmen
MARTINA: ¡¡Shiiiiii!!
TAMI: (Llama a su mamá y después van a dejar a Martina a la casa) Ya comió, mami, pero por si acaso, en el bolso tiene todo lo necesario
CARMEN: No te preocupes, hija y ojala que tu cuñada esté bien.
MARTÍN: Gracias, suegra, perdón por molestarla
CARMEN: ¿Molestar? Nosotros felices de tener a nuestra nieta en casa. Vayan, sin pendiente...
EDUARDO: (Viendo a la niña) ¡¡Llegó mi nieta!! ¡Venga con su nono!
MARTINA: (Corre con él) ¡¡Nonitooo!!
MARTÍN: Vamos, Mocosa, ya quiero llegar
TAMI: Vamos...

Lucía y su novio, Teo, iban en moto y por no respetar un semáforo, el muchacho tuvo que hacer una maniobra brusca. De esa forma, evitó impactar contra un auto, pero la menor de los Ledesma, se cayó de la motocicleta. Como llevaba casco, no sufrió grandes heridas.
En el hospital, Martín preguntó por su hermana. El médico que la recibiera en la guardia, lo tranquilizó al informarle que ella se encontraba muy bien, pero un poco golpeada. Sin embargo, al enterarse de los pormenores del accidente, el muchacho explotó y cuando vio a su cuñado, se le fue encima

MARTÍN: (Sacudiéndolo de la ropa) ¿Qué mierda tienes en la cabeza, idiota?
TAMI: (Agarró a su esposo) Amor, relájate, no le hagas nada
MARTÍN: Lo tendría que matar...
TEO: Ey, tranquilo, yo quiero a tu hermana
MARTÍN: (Se enfurece) Si la quisieras, la cuidarías, imbécil, ¡lárgate de aquí!
TAMI: (Cogió a Teo y se lo llevó de allí) Agradece que estoy embarazada y no dejé que mi marido te diera tu merecido
TEO: Pero, Tami...
TAMI: ¡Tami nada! Si quisieras a Lucía, conducirías con cuidado
MARTÍN: (Entró a ver a su hermana) Hola, niña
LUCÍA: Hola...
MARTÍN: ¿Cómo te sientes?
LUCÍA: Bien...
MARTÍN: ¿De verdad? (Le besa la frente)
LUCÍA: Si
MARTÍN: El doc me dijo que en cuanto tenga el resultado de las placas que te hicieron, si todo está bien, puedes irte. Oye, te quedas en casa, ¿si? Al menos hasta que vuelva mamá. Se de una niña que va a estar feliz de tenerte para ella
LUCÍA: ¿Tami qué dice?
MARTÍN: (La mira) Sabes que soy un pollerudo, no diría algo que ella no aprobara, ¿no crees? (Sonríe)
LUCÍA: Es cierto... ¿Dónde está Teo?
MARTÍN: Le dije que se fuera
LUCÍA: Quiero verlo...
MARTÍN: (Bufa) ¿De verdad?
LUCÍA: Si...
MARTÍN: (Sale, con muy mala cara) Oye, tarado, mi hermana quiere verte
TAMI: Ven tú aquí (Coge la mano de su esposo, mientras Teo entraba)
MARTÍN: ¿Qué, Mocosa? A ese habría que darle una golpiza, por estúpido...
TEO: (Entrando a la habitación de Lucía) Hola, mi amor
TAMI: Si, pero la quiere, aunque sea un inconsciente
LUCIA: Hola, ¿cómo estás?
MARTÍN: No, Tamara, no la quiere, de lo contrario, la cuidaría. Eso no es amor...
TEO: Bien, yo no me caí de la moto
TAMI: Es inmaduro, pero la quiere, se que tienes razón en lo de cuidarla, porque yo le dije lo mismo...
MARTÍN: Ese tipo nunca me gustó y no lo digo sólo por esto, eh, que quede claro. Teo no quiere a mi hermana, eso lo se de sobra
TAMI: Vale, pero es decisión de ella, no tuya
LUCIA: No deberías de haberte saltado el semáforo
MARTÍN: Ya lo se y no pienso meterme, pero no me pidas que le haga cara de simpático, no me sale
TEO: No pensé que pasaría esto
LUCÍA: Tienes que pensar las cosas
TEO: Las pensé y no vi venir al coche, por eso me pasé de largo
LUCÍA: ¿Qué te dijo mi hermano?
TEO: Casi me golpea, Tami lo detuvo
LUCÍA: Entonces te salvaste que no viniera solo... Tenemos que hablar, Teo...
TEO: Dime lo que quieras
LUCÍA: Todo esto me hizo pensar en nosotros...
TEO: ¿Qué pensaste?
LUCÍA: Que nos demos un tiempo...
TEO: ¿¿QUÉ?? ¿Por qué? Esto fue un accidente, Lu, nada más
LUCÍA: Pero no es el primero y lo sabes...
TEO: (Se enoja) ¡Es tu hermano que te mete estupideces en la cabeza!
LUCÍA: No es mi hermano, soy yo, estoy cansada de poner en riesgo mi vida. Tenemos que pensar las cosas y no ser tan impulsivos
TEO: ¡Está bien! ¿Quieres terminar? Lo hacemos, pero olvídate que existo, niña... (Se va, furioso y cuando ve a Martín, se pone peor) ¡Maldito idiota!
MARTÍN: ¿Qué te pasa? No me provoques, morón
TAMI: Déjalo irse... (Entra en el cuarto de su cuñada) Hola, cuñis, ¿cómo te sientes?
LUCÍA: ¡Indignada, Tami! ¿No ves cómo se comporta Teo?
TAMI: ¿Qué pasó? (Se acerca y le besa la frente)
LUCÍA: Le pedí un tiempo y dijo que era culpa de Martín, que él me llenaba la cabeza y que me olvidara que existía... (Le acaricia el vientre) ¿Y mi hermosa Tina?
TAMI: Está con mis papás... ¿Crees que Teo te quiere de verdad?
LUCÍA: No lo se, tengo mis dudas. Entiendo que comparar no esté bien, pero yo veo cómo son mis hermanos con sus mujeres o mi cuñado con Analía y Teo no me cuida, no así...
TAMI: Entonces, no es para ti... Lu, tu hermano y yo pensamos y creemos que amar es cuidar, pero tu situación sólo la puedes resolver tú. Si crees que Teo no es para ti, no te hagas más daño y empieza de nuevo. Ahí afuera debe haber miles de chicos encantados de salir contigo y de cuidarte...
LUCÍA: Es mi decisión y ya la tomé, pues...
MARTÍN: (Entraba con el doctor) ¿Eso sería todo?
DOCTOR: Si. Reposo por un par de días y que tome esos analgésicos, si es que le duele algo.
MARTÍN: ¿Tiene que volver?
DOCTOR: Si no tiene ningún malestar constante y se siente bien, recién la semana que viene, para hacerle un control. De lo contrario, la traen de inmediato. (Mira a Lucía) Tienes que saber que caíste de cabeza al asfalto y fue gracias al casco que no pasó algo más grave. Menos mal que eres consciente, Lucía.
MARTÍN: Gracias a Dios, doc, mi hermana sabe cuidarse. ¿Nos podemos ir?
DOCTOR: Pueden, señor Ledesma. (Saluda a su paciente) Espero no verte hasta la próxima semana, linda
LUCÍA: Lo mismo espero yo, doc
MARTÍN: Muchas gracias... Mientras te vistes, Lola, yo busco el auto... (Besa a ambas y sale)
LUCÍA: Tami, ¿de verdad no te molesta que me quede con ustedes?
TAMI: Me ofendes, Lu, aún cuando no estaba con tu hermano, nos llevábamos bien, ¿no?
LUCÍA: (Sonríe) Claro que si, sobre todo para la pachanga, jajajaja
TAMI: ¿Entonces?
LUCÍA: Sólo preguntaba, no se enoje, señora
TAMI: No me digas "señora", que me haces sentir vieja (Sonríe)
LUCÍA: ¡Ni lo digas! Tenemos la misma edad, pero tú eres TODA una señora, ¡te aguantas! (Se pone de pie para vestirse)
TAMI: Soy una señorita, casada y con hijos, que no es lo mismo, jajajaja... (La mira) ¿Te ayudo?
LUCÍA: Nada de eso, eres una señorona, jajajaja y si, por favor...
TAMI: No me busques, Lucía Ledesma, mira que las mujeres embarazadas somos peligrosas (Sonríe mientras la ayuda)

Antes de volver a su casa, Martín y Tami pasaron a buscar a Tina, quien al ver a su tía, se puso feliz. La pequeña se encontraba en brazos de su abuelo y se quería soltar para ir con Lucía

MARTINA: ¡¡Nonito tauuuuu!!
TAMI: Gracias por cuidarla. Por cierto, ¿cuándo se van a Málaga?
CARMEN: No sabemos, hija, con todo lo de Maru, como ellos se van a quedar más días, tenemos que reprogramar el viaje
MARTINA: ¡¡Nonito tauuuuuu!!
EDUARDO: Aguarda un momento, Martina, ya te vas a ir al carro
MARTINA: ¡¡Nooooo, tía, tía!!
TAMI: (Coge a su hija) Ya vas a ir con tu tía, pero tienes que esperar un poco (Mira a sus papás) Pues, cuando sepan, me avisan para programar nosotros el viaje, ¿si?
MARTINA: ¡¡Mami, noooo!! (Se movía mucho)
MARTÍN: (Se baja del auto y mira a su hija, que se queda quieta) ¿Qué pasa? Te dijeron que esperes y esperas, sin tanto jaleo, Martina
MARTINA: Shi, papi
CARMEN: ¡Hasta que a alguien le obedece, jajajaja! (Se vuelve a Tami) Ustedes seguro van a ir antes, princesa, tu papá tiene asuntos que no puede postergar, así que nosotros vamos a ir recién en los últimos días
EDUARDO: Es que si partíamos esta semana, podríamos volver a tiempo para ocuparme de mis cosas, pero como está todo ahora, hubo que modificar
CARMEN: Además, me contó mi cuñada, que van a ir los padres de Maru.
MARTÍN: ¡Claro! Es lógico. ¿Qué les parece si vamos todos nosotros la última semana?
CARMEN: Me parece muy buena idea...
MARTÍN: Lo hacemos así. Don Eduardo, nos avisa cuándo podría viajar y nos organizamos
EDUARDO: Así lo haré, muchacho y ahora, vayan, porque una que yo conozco, va a explotar
MARTÍN: Tiene que aprender que no todo es cuando ella lo quiere, suegro
TAMI: Está aprendiendo, ¿verdad, Tina?
MARTINA: Papi feo...
TAMI: No, Martina Ledesma, papi no es feo, si te regañó es porque tiene mucha razón. Debes aprender que no vas a tener las cosas cuando quieres, ni cómo quieres, ¿me escuchaste?
MARTINA: (Le saca la lengua) Ñañañaña
TAMI: Estás castigada sin ver la tele y duermes en tu cuna, ya lo sabes (Mira a sus papás) Ya nos vamos, cualquier cosa, nos llaman (Se despide de sus padres)
MARTÍN: Adiós... (Ayuda a Tami a entrar al carro y carga a la niña)
MARTINA: ¿Mami nojó?
MARTÍN: Si y contigo, por grosera (Se la da a Lucía) Ahí tienes a tu tía
LUCÍA: Hola, Tina...
MARTINA: (La abraza, casi llorando) Mami nojó, tía...
LUCÍA: ¿Qué hiciste, princesa?
MARTINA: (Le hace lo mismo que a su mamá) Ñañañaña... (Se echa a llorar)
LUCÍA: ¿Y por qué hiciste eso? Eso no se les hace a las mamás...
MARTINA: Nonito tau... (Lloraba sin consuelo) Mami...
TAMI: ¿Qué, Martina?
MARTINA: Tina pota ben...
TAMI: ¿Seguro?
MARTINA: Shi, mami, poto ben, no ñañañaña
TAMI: Entonces, ya hablaremos cuando lleguemos a casa, ¿si?
MARTINA: (Llora más) Mami, poto ben
TAMI: Vale, Martina, te portas bien, pero vamos a hablar en la casa...
MARTINA: Mami no ama ma... (Estaba desconsolada, Tami nunca la regañaba)
MARTÍN: Ya, Mocosa, agárrala y en casa hablan bien
TAMI: Si te amo, Martina (La coge) Pero tienes que portarte bien
MARTINA: Shi, mami, poto ben, ben, no ñañañaña... (Le da un besote en la mejilla y la abraza) Amo, mami
TAMI: Y yo a ti, mi amor, me enojé porque no me gusta que te portes mal, ni conmigo, ni con papá...
MARTINA: Poto ben, meshito papi (Se estira y besa a Tincho) Mumí, mami... (Le ve sangre en la rodilla a Lucía) Tía pupa... (Le señala)
LUCÍA: Si, Tina, la tía se cayó y se hizo pupa
MARTINA: (Se acomodó bien sobre su mamá y la miraba) ¿Güele?
LUCÍA: Un poco...
MARTÍN: Ahora paro un momento en la farmacia y te compro los analgésicos, Lola...
MARTINA: (Se iba quedando dormida) Mami mumí...
TAMI: Duerme, mi vida...
MARTÍN: (Sonríe) Esta niña es un cohete... ¿Quieren algo más? Algún chocolate o cenar algo especial...
TAMI: Yo no, amor, ¿Lu?
LUCÍA: No, gracias, sólo quiero llegar y dormir, estoy por caer como Tina, jajajaja
MARTÍN: ¿Y quién te carga? Jajajaja...
LUCÍA: ¡Tarugo!
TAMI: Tu hermano te carga (Sonríe)
MARTÍN: ¡Todo yo!
LUCÍA: ¡Vas a ver cuando lleguemos, menso!
MARTÍN: Si, porque muero de miedo...
LUCÍA: Te voy a dejar viuda, Tami...
TAMI: No, por favor...
MARTÍN: Si te cargo, hermanita, como cuando llegabas toda borrachita de las juergas, tú no te preocupes...
TAMI: ¿Qué juergas, Lucía?
LUCÍA: Unas con los de la escuela, el último año de colegiatura
TAMI: ¿Y no invitaste? Muy mal de tu parte, por esa época yo también quería que tu hermano me cargara...